Acoso Virtual

Capítulo 2

Temporada 1

 

En el mes de Marzo del 2017, en una aula ubicada en uno de los módulos de la Preparatoria número 10 de la Universidad de Guadalajara, un profesor de apellido Bernal, fue  grabado pronunciándose de manera soez y desafortunada sobre el género femenino y, en cuanto el video llegó al internet; desató una cacería en contra del docente. Un año después, en Mayo del 2018 también en México, una joven llamada Ainara de 16 años, fue agredida de manera sexual y filmada para posteriormente ser juzgada y difamada por una creadora de contenido de nombre Josstop en un video que estuvo en YouTube durante más de  tres años. Durante todo ese tiempo, la joven sufrió el escarnio de la sociedad hasta que en Julio del 2021, decidió enfrentar sus miedos y entablar una demanda para defenderse. En cuanto al profesor de la U de G, le fue posible apelar la acusación comprobando que dicho video se editó, sacando de contexto sus comentarios, sin embargo, tanto a él como a la joven Ainara, la vida les cambió radicalmente, haciéndoles probar en carne propia el lado oscuro no de las redes, si no del actuar de muchos de nosotros.

Qué tal, esto es Insiliko y mi nombre es Jorge Alberto Mejía, en este blog encontraras artículos relacionados con diversos temas.

¡Comencemos!

Estos casos, lamentablemente contemporáneos, nos recuerdan la sombría visión de la naturaleza humana que el filósofo Thomas Hobbes nos describió en su obra Leviatán, en ella, Hobbes sostenía que el ser humano, en su naturaleza pura; no es inherentemente bueno, sino egoísta y en constante búsqueda de su propia preservación y poder. Por lo tanto, según él, el actuar social del individuo, era el resultado de su propia autoconstrucción dentro de la sociedad en donde le tocó vivir. Hobbes sostiene que en estos ecosistemas competitivos, impulsados en gran parte por los anhelos; la naturaleza del ser se sitúa en una igualdad dañina en donde las personas no se rigen bajo ninguna ley o estructura sino más bien en una pugna constante a la cual él llamó: "Guerra de todos contra todos". La desacreditación virtual, inconmensurada y veloz; hace añicos cualquier intento de revalidación por parte del afectado y en gran parte es por la rapidez  de lo viral, por lo sesgado de la información que nos hará llegar o nos querrá brindar algún emisor. Pero el linchamiento colectivo es parte de nuestras sociedades o más bien dicho, de nuestras identidades, estudios sugieren que ciertos rasgos de personalidad, como la impulsividad, la falta de empatía y la agresividad, pueden tener un componente genético. Sin embargo, esto no determina el comportamiento, sino que puede crear una predisposición y por eso se explica que  aunque estemos tan solo frente a una pantalla, la presión de grupo, la conformidad y la desindividuación por lo general nos llevara a ser partícipes de esa funesta estampida de censura y desacreditación.

Mas las caserías sociales nos han acompañado desde que nos identificamos como entes, ya que consientes de la existencia del “otro”: empatizamos o discordamos. Es a lo que se le llama la Teoría de la Mente o mentalización, en donde se habla de la capacidad cognitiva que nos permite comprender y predecir el comportamiento de otras personas al atribuirles estados mentales internos, como creencias, deseos, intenciones, emociones y conocimientos. En esencia, es la habilidad para ponernos en el lugar del otro y entender que sus pensamientos y sentimientos pueden ser diferentes a los nuestros, depende de nosotros o de un grupo de nosotros en estar de acuerdo o no con ese alguien ajeno.

Y es que por lo general actuamos movidos por intereses o filiaciones no solo haciendo actos grandiosos sino también cometiendo en ocasiones atropellos. Uno de los casos más antiguos registrados ocurrió en la antigua Grecia, durante el juicio del filósofo Sócrates en donde se le acusó de no adorar a los dioses y de pervertir con sus ideas a las nuevas generaciones. Sócrates defendió sus ideas y al ser juzgado, aceptó beber la cicuta para morir no sin antes afirmar que si en la vida se defendieron actos justos, no habrá nada que temer. Decidió entonces sufrir una injusticia antes que cometerla.

En la actualidad, al igual que en la antigua Grecia, las tendencias son dictaminadas por un poder o por una vertiente de poder factico y, en ese mundo antiguo, Sócrates irrumpió contraponiéndose a las ideas de Los Sofistas, al orden establecido y por tal motivo, la opinión pública apoyó a sus detractores, tomando como propia la batalla contra el disidente.

Por otra parte, en la historia existió una institución que estandarizó el rechazo a lo desconocido, a la otredad, esta fue la iglesia católica de la edad media. Sin redundar en la doctrina, analicemos el concepto de "Sacerdote" ya que es en él o ellos en los que se cimentó su sistema de control. Cuando el Mecías ordenó a sus discípulos esparcir su doctrina, intrínsecamente se emuló el sistema del chamanismo; en donde un líder espiritual servía de intermediario entre el ser humano y lo supremo. Esta figura paleolítica, había a acompañado a las tribus por milenios y al emularlos, la doctrina cristiana tarde que temprano formaría una gran multitud. Naciones y sociedades completas comenzaron a conocer y a creer en dogmatismos, en donde las elites eran señaladas para gobernar por el dedo de Dios, teniendo a la Santa Iglesia como testigo, porque todo estaba escrito.

Si bien, la iglesia católica no fue la única en copiar este sistema, una vez establecida, realizó una serie de reformas que le permitieron ser sumamente efectiva durante los siglos venideros. Fue así que el sistema de control fue total, porque el orden divino estaba inseminado en la cosmovisión de la gente. Gracias al adoctrinamiento masivo, pueblos enteros se arrodillaron y ya con un mundo construido a su voluntad y ante el surgimiento de pensamientos considerados heréticos, en el año de 1184 el Papa Lucio III edicto el Buda Ad Abulendam, considerado el inicio formal de lo que sería la Santa Inquisición.

En esa etapa, las diferencias  de creencias o ideologicas se pagaban con sangre, ya que la población, en su gran mayoría, no estaba dispuesta a quebrantar el orden divino. Es decir, aunque muchos de los señalados por ser distintos en la época de la Santa Inquisición, pudieron ser víctimas de odios o conspiraciones, otros muchos fueron acusados porque el que los vio disentir, realmente se preocupaba por ellos o más bien dicho por su espíritu. Así pues, los verdugos afilaron sus cuchillos y perfeccionaron sus métodos de tortura, muchas veces con el propósito no de castigar un cuerpo, sino más bien de purificar un alma que había optado por el mal camino.

Bajo este precepto de manipulación a través de una idealización colectiva, regímenes como el de Mao Tse-Tung formaron a la Guardia Roja, los Nazis utilizaron una red de informantes en la SS o la Gestapo y, en la URSS, se implementaron políticas que restringieron a la población, y todas estas medidas en su conjunto, eclipsaron a cientos de millones de vidas humanas bajo sus gestiones. Pero esto no terminó aquí, este modelo se replicaría en la Cuba de Fidel Castro o durante la dictadura militar en Argentina, en donde se ejecutó una política de represión y desapariciones forzadas.

En la actualidad, ya sin el yugo de cruzadas religiosas o regímenes totalitarios, la inducción de ideas proviene no de panfletos sino de los distintos grupos de interés, apoyados en medios de comunicación, cualquiera que sea.  Bajo la creencia de libertad total, por lo general, recibimos el mensaje y sin reflexionar, muchas veces emitimos nuestro juicio y nos hacemos parte de una ola que bien podría convertirse en una avalancha a la que se le llama tendencia. Y esta dinámica la entendemos todos, desde unos chicos que decidieron editar un video para librarse de un profesor, hasta una creadora de contenido sin escrúpulos que se aprovechó de su posición privilegiada, para dar rienda suelta a su animadversión y así lograr destruir lo que consideraba un estorbo a la par que conseguía un beneficio monetario. No es de sorprender que ante lo presentado por un grupo de estudiantes de la U de G se causara una indignación general, lo ciertamente lamentable, es que no dimos derecho de réplica y, cuando el maestro Bernal pudo demostrar lo contrario, tuvimos que dejar de gruñir, limitando nuestro ataque. En cuanto al caso de Ainara, la creadora de contenido difundió un mensaje discriminatorio y estigmatizaste en donde denigro, descalificó e insultó a Ainara, una chica de 16 años. Todo esto lo hizo bajo la mirada de un sequito de seguidores que no solo comulgaron con sus ideas, sino que compartieron el mensaje de odio hacia lo otro, a lo ajeno.

Es nuestra obligación el estar atentos con la información que recibimos, no solo para no destruir las vidas de los exhibidos, también nos servirá para saber dónde estamos parados, ya que no todo lo que se nos muestra en la red es sinónimo de libertad, y es que en nuestro caso, en el régimen mexicano. El gobierno utilizó durante décadas a medios como periódicos, televisión o la radio para emitir su mensaje sin ninguna opción a la réplica. Y si nos creímos librados, en épocas recientes, durante las elecciones presidenciales del 2018, empresas como Televisa utilizaron sus recursos para crear campañas de idealización de personajes como la de Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera ante los ojos de todos, mientras que de manera oculta, implementó la Operación Berlín en donde se orquestó una campaña cibernética en contra del entonces candidato Andrés Manuel López Obrador.

Cabe recalcar que este modo de operar se repite una y otra vez, ya que recientemente se descubrió que esta empresa de tintes mercenarios, desde hace años creo una subdivisión oculta llamada El Palomar, con el fin de fomentar campañas de desprestigio al servicio del mejor postor, tal y como lo muestra en días recientes el portal Aristegui Noticias en sus reportajes Televisaleaks, donde se nos da cuenta del como de manera sistemática, esta subdivisión se encarga de generar campañas de guerra sucia y desinformación ayudándose de bot’s, videos o memes entre otras cosas, todo con el fin de generar tendencias que beneficien a sus clientes en turno. Siempre anteponiendo sus ganancias por encima de cualquier ética, fomentando mensajes de división y odio, tal como lo hizo en días recientes, al transmitir el spot publicitario del Gobierno de los Estados Unidos en donde la funcionaria Kristi Noem estigmatiza a migrantes como criminales, haciéndonos llegar un mensaje amenazante por medio de los recursos de esta televisora, todo hasta nuestros propios hogares.

Es paradójico el cómo nos disociamos, alienándonos en nuestras distintas trincheras, en donde el otro: se convierte en pura materia de escrutinio, para validarnos, entretenernos o simplemente para confirmar nuestros prejuicios, sin darnos cuenta de cómo seguimos siendo manipulados. En estos tiempos, donde nos planteamos a diario el no ser suficiente en la vida cotidiana, transitamos inmersos en tonalidades grises a medida que el Gran Hermano cada vez se adentra más en nuestras mentes, tan parecido a lo que planteara el escritor George Orwell en su novela 1984. Allá, en el mundo fabricado por él; el régimen totalitario controlaba cada aspecto de la vida de los ciudadanos. No había privacidad, y el Gran Hermano vigilaba todo constantemente a través de telepantallas cambiando todo a conveniencia; incuso el lenguaje. La tecnología servía para oprimir y controlar pero primero y sobre todas las cosas: se utilizaba para dividir. En el ahora, es en exceso fácil el dejarse llevar por la histeria o por la ira colectiva ante ciertas noticias, pero si reflexionamos; también es fácil el sopesar y discernir cuando nos mueve cualquier información, solo es cuestión de ser responsables antes de emitir juicios o agredir, a diferencia del pasado, los canales de comunicación están allí, solo es cuestión de ser críticos y buscar, para así obtener un panorama más amplio para crecer y defendernos como sociedades.


Link para Spotify:

https://open.spotify.com/show/37r5cnPL8J8Yx9T3wpcbhG...

No hay comentarios:

Publicar un comentario